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Historia de Salto

Francisco bauzá, en 1895 en el tomo de su «Historia de la Dominación Española en el Uruguay» dice que el Gobernador del Río de la Plata, José de Andonaegui, queriendo activar la conclusión del Tratado de Madrid, despachó en Octubre de 1756 un destacamento de 400 hombres al mando del gobernador de Montevideo José Joaquín de Viana,. con orden de establecerse en el paraje denominado el Salto y esperar allí al Marqués de Valdelirios, a quien debía servir de escolta.

Recomendaba mucho el general al Marqués, en carta escrita a efecto, que mandase abastecer de víveres aquellas localidades, puesto que Viana no los llevaba más que para el tránsito, y que de encontrarse sin ellos al acampar para esperarle, sufría mucho con su destacamento.

Llegó Viana, promediando noviembre, al paraje indicado y no encontró nada en él. Constreñido al mantenerse de la pesca, empezó a edificar un fuerte y varios galpones que pronto quedaron construidos.

Este fue el origen de la ciudad de Salto, fundada por casualidad en el año 1756, agrega Bauzá. Los testimonios exhumados por García Selgas, revelan que las instalaciones que Viana erigió en Salto continuaron funcionando hasta 1782, fecha a partir de la cual se iniciaría un largo crítico período para la población lugareña, Así, en carta dirigida a Viana en 1761, Don Francisco de Arguedas, alto funcionario de la administración colonial que cuatro años antes había visitado Salto, de paso para las Misiones, dice: «Encontré en el Salto Chico del Uruguay al intendente Don Martín Altolaguirre», con lo que queda demostrado que en Salto seguía manteniéndose el centro de aprovisionamiento del ejército. Una noticia concordante está contenida en un documento hallado por el P. Carlos Leonhardi en los archivos de los Jesuitas, en Buenos Aires. Se trata de una carta del P. Limp, con datos que le diera Don Siguismundo Baur, capellán de las tropas guaraníes que en 1761 pasaron por el Salto hacia Santo Domingo de Soriano, a fin de intervenir en el sitio de la Colonia del Sacramento. Y en tal documento se expresa, entre otras cosas: «Que ochenta y tantas carretas del Rey estuvieron acarreando víveres del Salto por espacio de cuatro años, para la Tropa del Real Ejército de San Borja». Hay también un documento en 1768, que acredita la existencia, en ese momento, de pobladores en el Salto. Es una carta del Gobernador Bucarellial Conde de Aranda, la misma está fechada precisamente en el Salto del Uruguay, «donde llegué el 16 del presente. Aquí he tenido noticias de que el Principal se halla en el Yapeyú». Bucarelli refiere detalladamente las operaciones preliminares de la expulsión de los Jesuitas, y la concentración de éstos en el Salto, antes de ser embarcados para Buenos Aires, y agrega al respecto: «Advertí al Capitán Elorduy que con dos subalternos fuese a recoger a los jesuitas de Santa María La Mayor, Mártires y San Xavier, y al Comandante del Salto que, luego que recibiese los últimos jesuitas que le despachaba, se hiciese a la vela con todos los enviados a aquel puesto y los entregase en Buenos Aires».

El Gobernador José Joaquín de Viana, era Vasco nativo de Lagran, Diócesis de Victoria, en la Provincia de Alava. Como casi todos los vascos, era un devoto, y su culto más sentido era por la Virgen Blanca que se venera especialmente en la Iglesia de San Miguel de Victoria. Esta ciudad como todas las localidades vascas tiene su tradición propia, hasta no hace muchos años, antes de pasar al Museo Municipal de Victoria, se guardaba celosamente en una hornacia del Templo de San Miguel el Famoso Machete Victoriano, sobre cuya cruz juraban los Síndicos cumplir fielmente su cometido, bajo pena de cortársele la cabeza con el mismo machete, si faltaban a su juramento.